Llegó en verano con la sospecha asociada a su fichaje, no venía el Oviedo de una temporada de acierto en la contratación de los delanteros, así que cuando se anunció el fichaje de Alexandru Isfan no despertó precisamente ilusión. Un par de cabezazos peligrosos ante el Leganés y una titularidad convincente después, el ariete rumano va camino de, al menos, ganarse el derecho a ser evaluado por sus condiciones y no por deudas del pasado. Ante el Burgos, en el choque del domingo, Isfan volverá a encabezar la vanguardia azul y buscará estrenar su cuenta anotadora. Necesita un Oviedo atascado en ataque de un nueve en estado de gracia.
Isfan apunta a la titularidad en parte porque ha convencido a Calero en entrenamientos y partidos pero también por las dos ausencias que planean sobre la delantera. Chris Ramos y Carlos Fernández siguen trabajando al margen del grupo, ambos con molestias, y con solo una sesión más por delante parece seguro que no están en condiciones de jugar ante el Burgos.
A Calero le quedan dos recursos, los de Isfan y Víctor Mingo. El plan será el del Belmonte, con el rumano como titular en esa labor de desgaste de los centrales rivales y el joven como sustituto para cuando se le agote la batería. No salió mal en Albacete y se repetirá fórmula esta vez con el Tartiere como testigo.
Hasta la fecha, Isfan tiene a su favor su insistencia ante el arco rival aunque el contrapunto es su falta de eficacia. Es el rumano el que más ha chutado en estas tres jornadas inaugurales de Segunda, con 8 intentos, por delante de los 6 de Pablo Sáenz y Chris Ramos y los 4 de Jacobo González y Víctor Mingo. Pero solo 3 han ido a puerta, lo que sirve para también liderar en este aspecto a los de Calero, seguido por Víctor Mingo y Pablo Sáenz, con dos. En todo caso, su mayor aportación ofensiva se vio en el Belmonte con la acción previa al tanto de Pablo Sáenz. Hay otro detalle en la estadística que señala un área de mejora: las disputas. Isfan solo ha ganado 2 duelos mientras que ha perdido 11, aunque en los balones aéreos maquilla el resultado, con 4 en los que sale vencedor y 2 en los que pierde la pelota.
Ahora, Isfan tiene otra oportunidad para empezar a registrar su labor anotadora. El rumano, fichaje de David Fernández, director deportivo, ("la primera vez que lo vi en persona fue en el Europeo Sub-21 hace años", expuso el catalán en su presentación) aterrizó siendo un desconocido pero quiere hacerse un hombre. Y el Tartiere necesita un nueve al que agarrarse para que crea la fe en que este puede ser un buen año.