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Un barrio a la conquista de dos países: Estrasburgo y Rayo juegan mucho más que un partido de fútbol

El Racing de Estrasburgo es un club peculiar. Su destino siempre ha estado ligado a la región de Alsacia, cambiando tres veces de nacionalidad durante su tumultuosa historia. Pese a nacer dura el imperio alemán, allá por 1906, el club reivindicó desde su nacimiento sus raíces alsacianas frente al origen burgués del resto de clubes de la comarca. En 1919, cuando Alsacia fue devuelta a Francia, el club pasó de llamarse FC Neudorf al actual Racing Club de Estrasburgo. La Segunda Guerra Mundial obligó al club, como a sus vecinos, a resistir la nazificación y la incorporación a la Wehrmacht entre 1942 y 1944. Para después regresar, como Alsacia, a una identidad francesa fuertemente arraigada a sus raíces. Y ahora luce aires europeos, asomándose intermitentemente a las competiciones europeas menores, como la Conference League.

Club satélite del Chelsea

Hoy el club se define por el modelo BlueCo, estructura empresarial de fútbol multiclub a modo de consorcio liderado por Todd Boehly, quien compró el Chelsea en 2022 y el Estrasburgo en 2023. El equipo llega a este partido en un momento complicado para el club. Después de quedar eliminado en las semifinales de la Copa de Francia ante el Niza (0-2), en un resultado que supuso un serio varapalo, y estando rezagado en la Ligue 1, el Estrasburgo, se aferra a la Conference League para ganarse una plaza europea el próximo año. Es cierto que ha llegado a dos semifinales (Copa y Conference) y ha salvado la permanencia con solvencia, pero el objetivo es volver a sellar el pasaporte para Europa el año por segundo año.

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Imagen de la Meinau, campo del Racing Club de Estrasburgo Alsacia
Racing Club de Estrasburgo Alsacia
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Empresa harto complicada si tenemos en cuenta que cuenta con tres bajas capitales para este encuentro de vuelta. Para empezar la de su entrenador, Liam Rosenior, quien se marchó al Chelsea el 6 de enero. En su lugar llegó Gary O'Neil, antiguo centrocampista inglés de 42 años, que no esconde el importante papel que jugó el estadio de Vallecas en la derrota de la ida. "Nuestro campo es más grande y tendremos un gran ambiente a nuestro favor. Odio perder, no creo que debiéramos haber perdido en Madrid y estoy seguro de que podemos darle la vuelta a la situación en Meinau", ha afirmado antes de este encuentro de vuelta.

Con Rosenior el Estrasburgo había llegado a estar tercero en Liga en otoño, peleando por las plazas de Champions. Rosenior dejó su sello con un equipo valiente, agresivo en su presión alta estructurada y muy exigente en lo táctico, hasta el punto de criticar públicamente a jugadores que no respetaban las órdenes. La buena noticia para el Rayo Vallecano es que Emanuel Emegha y Joaquín Panichelli, sus dos grandes referencias ofensivas, no estarán por lesión. El ariete de los franceses será el joven delantero paraguayo Julio Enciso, 22 años.

Los de Íñigo Pérez saben que los franceses no atraviesan por un buen momento y que la remontada pasa más por la épica que por el fútbol que puedan desplegar en La Meinau. El campo es grande para ambos y los delanteros vallecanos también encontrarás espacios para moverse. El partido mide, por tanto, a un equipo de barrio con una identidad muy marcada con un club fronterizo que ha vivido todo tipo de vicisitudes geopolíticas y ahora se aferra al poder de los dólares estadounidenses para levantar un proyecto a medio y largo plazo sin hacer ruido. Un césped que han regado con sus goles el argentino Carlos Bianchi, técnico histórico de Boca, la clase de Aleksandr Mostovoi, el talento de Youri Djorkaeff o el oportunismo de Kevin Gameiro.

Fuente original: www.sport.es →