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La Laguna Tenerife afronta su cita fetiche... y con aires de revancha

Otra oportunidad de título con el momento del año que más le gusta. La Laguna Tenerife afronta a partir de este jueves la Final Four. De entrada, a partir de las 17:00, contra el Rytas lituano. El inicio de su cita fetiche por excelencia y en la que los de Txus Vidorreta tratarán de alzarse con su tercera corona tras las conquistadas en 2017 y 2022. Será el quinto intento consecutivo de los aurinegros, que suman un total de siete presencias entre los cuatro mejores en los apenas diez años con los que cuenta la competición auspiciada por la FIBA.

Pero más allá del enorme aliciente que supone ganar un nuevo título continental -con su consigiente premio económico-, el CB Canarias llega a Badalona con ciertas cuentas pendientes. Con el escenario y con sus rivales. Y es que fue en el Olimpic donde el plantel aurinegro rozó la que hubiera sido su primera corona nacional, la Copa del Rey de 2023.

La final de Copa del Rey de 2023

En aquella ocasión del torneo del KO fue el Unicaja el que le despertó del sueño en el partido definitivo, al igual que hiciera el plantel malagueño en la final de la F4 de Belgrado hace dos años. Más fresco en la memoria canarista perduran los tropiezos de hace doce meses en Atenas. El del Galatasaray se puede dar por saldado; pasar facturas al AEK -verdugo en 2025 en la pugna por el bronce- sería otro broche igual de brillante.

Pero todos ellos no dejan de ser, por ahora, casos hipotéticos, toda vez que primero el CB Canarias se las tendrá qe ver con el Rytas Vilnius, sin discusión el underdog de este curso en la BCL. Los lituanos se han plantado en Badalona con un balance de 10-4 y tras eliminar en cuartos al Nymburk, y después de ser capaces de vencer a domicilio al Galatasaray, haciendo 90 puntos en una pista en la que los aurinegros se quedaron en solo 62.

Pendiente de su estado de ánimo

Sabedor de que su adversario es, seguramente, el que menos presión debe soportar de entre los cuatro contendientes, el CB Canarias tendrá que luchar no solo con la impronta y estilo de su rival, sino con su propio estado de ánimo. Un factor emocional que hasta hace dos semanas era casi idílico tras la llegada de Patty Mills y victorias de postín contra Valencia, Unicaja y Real Madrid.

Sin embargo, el CB Canarias ha vuelto a verse abrazado por ciertas dudas en las fechas más recientes. Sin que se haya perdido el efecto efervescente generado por Mills (que dota al equipo de mayor riqueza ofensiva y además se aplica atrás), las dos últimas derrotas (sobre todo la sufrida en el Santiago Martín ante el Andorra) no parecen el mejor de los escenarios para una cita en la que no hay margen alguno para el error.

Esa inseguridad, en forma de viejos y repetidos fantasmas, podía haber sido todavía mayor ante las lesiones de Fran Guerra y Jaime Fernández, verbalizadas por el técnico Txus Vidorreta casi a modo de duelo, el pasado sábado. Sin embargo, tanto el madrileño como el gracanario han apurado para tratar de ayudar y no dejar cojo al equipo.

La importancia de Fran y Jaime

Clave será Jaime para mantener cierta fluidez en la dirección de juego cuando Huertas y Fitipaldo tengan que descansar, toda vez que a Mills, generalmente letal en la ejecución, le está costando generar con el balón en la mano. Dentro, la presencia de Guerra se antoja vital para dar respiro a Gio Shermadini sin perder la presencia que quizá no existe rotando a Abromaitis al cinco, y además ejercer de nuevo como poste repetidor para los lanzadores.

Ahí, precisamente, en el arco, puede estar hoy una de las claves para el Canarias. Unas prestaciones que hasta cierto punto van de la mano de los descartes que decida Vidorreta. Sin tanto quebradero en lo que a cupos se refiere –Bordón se vestirá y Sangare se quedará fuera–, Wes Van Beck parece el candidato a repetir como sacrificado. A tenor de episodios previos, la otra pieza fuera de los 12 elegidos saldrá del alero: Giedraitis o Scrubb.

El que salga favorecido de este nuevo casting deberá ejercer como todoterreno. Labor en la que también entra el estar atinado desde el arco, debe, a su vez en el que los cuatros –Doornekamp y Abromaitis– son termómetro. Será, la producción triplista, uno de esos factores extras para que, si en sus piezas básicas cumple, el Canarias aumente sus opciones de meterse en la final del sábado.

El Rytas Vilnius, un rival al que bajar de revoluciones

Se las verá hoy el CB Canarias con un adversario en las antípodas de su estilo y que, por ciertos apartados estadísticos, podría ser la némesis de los de Txus Vidorreta. Con 90,8 puntos de media, el Rytas Vilnius no solo es el conjunto más anotador de la BCL 25/26 (cuatro veces ha superado la centena), sino que sus números solo los supera, en la década de vigencia del torneo, el Unicaja del pasado curso.

Cifras que no son baladí a tenor de que los aurinegros han recibido 93 y 90 tantos en sus dos semifinales previas. Es por ello que el cuadro lagunero deberá cuidar más que nunca el control del balón. Por un lado para elegir situaciones favorables de tiro, sabedor de que delante tiene igualmente a la escuadra que más rebotea (41,4 rechaces de media, con especial presencia en el defensivo). Y también para evitar la velocidad a la contra del conjunto lituano, faceta en la que los de Vilna producen casi 15 puntos por duelo.

El plantel adiestrado por Giedrius Zibenas gusta de un ritmo muy alto –75,5 posesiones por partido frente a las 68,5 de los aurinegros– por lo que los laguneros deberán estar más finos que nunca en el balance. Una electricidad en la que mucho tienen que ver dos de sus pequeños, Speedy Smith y en especial un Jerrick Harding –más ce 18 puntos de media–, que por su fisonomía puede traer en jaque al backcourt canarista. Factores determinantes para que el Canarias ponga fin a una racha de cinco victorias de los lituanos; pero lo más importante, se meta en la que sería su quinta final en una década.

Fuente original: www.sport.es →